DON BARTOLOMÉ FLORIDO ALIAS “EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE ANDALUZ”

Un gélido 31 de enero de 1952 en los albores de “Febrerillo el loco”, como popularmente se conoce este mes, nació don Bartolomé Florido en el corazón de la bella Málaga atizada en esa época por el azote de la posguerra. En un año que coincidía con el fin del famoso “racionamiento” que aprobó el gobierno franquista el 14 de mayo de 1939. Atrás quedaban para el recuerdo las famosas cartillas de racionamiento, propias de un sistema autárquico y fascista, que te permitían acceder a unos zapatos, a comida o jabones, que en aquella época era un lujo para la inmensa mayoría de la población. Hoy por tanto se celebra el sexagésimo tercer cumpleaños de don Bartolomé Florido, eso sí, sin grandes dispendios económicos como la mayoría del pueblo y no como antaño, quitándole el amo al plebeyo la poca cosecha y desflorando a su antojo a su mujer en la noche de bodas para disfrute personal ante la mirada de pazguato y mansurrón del novio, costumbres arcaicas que todavía en cierto modo y de otra manera se siguen celebrando a costa del pobre bolsillo de la inmensa mayoría de los ciudadanos, dicho sea de paso. Más que el propio Miguel de Cervantes, como mencionaba irónicamente don Bartolomé en un artículo hace unos días con su puño y letra, a mí me recuerda al ilustre personaje el “Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, aunque considero que un nombre más apropiado para definirlo sería el de “el Ingenioso hidalgo don Quijote andaluz”. Un personaje sin igual que fue huérfano de padre a una edad muy temprana y que, a pesar de los pesares, escaló peldaño tras peldaño superándose una y otra vez. Y no contento con el estado de su municipio, quiso dar ejemplo adentrándose en los fangosos terrenos de la política, bajo un eslogan original y controvertido para su época “limpiar la corrupción del municipio con varios centenares de botellas de lejía repartiéndola por el pueblo”. Una hazaña que provocó que algunos lo tildaran de loco, como nuestro querido don Quijote, que según decía, estaba enfermo por la cantidad de libros que leía. La campaña que algunos políticos, por llamarlos de alguna manera, orquestaron en su contra lo derrumbaron en su primogénita forma, pero no consiguieron acabar con él, sino le hicieron un flaco favor abriéndole un nuevo camino, cambiando la política y la “lejía”, por la mágica pluma, cuya certera e inagotable tinta es temida y detestada por unos pocos y admirada por la inmensa mayoría del pueblo que, para más inri se siente muy identificado con su palabra. Resulta curioso que aquellos que le “hundieron” acabaran en prisión o en los juzgados por delitos de corrupción. Además de dedicar su vida a ayudar al pueblo andaluz con la creación de la organización “¿Yo? ¡Producto andaluz!” y colaborando con la creación de Liceo Blas Infante de Torremolinos siendo este un espacio abierto dedicado a todo los andaluces sin distinción social. Creo que personajes como don Bartolomé Florido pasan pocas veces por el tren de la historia. Al igual que a mi amigo, el catedrático emérito de la Universidad de Córdoba don José Javier Rodríguez Alcaide, le pondría la calificación de summa cum laude, del mismo modo que a su querida prima Sor Florido, que entregó su vida a Dios y espera en breve culminarla con su redención. Aunque a Bartolomé Florido le deseo muchos años de larga vida, como a Matusalén, para bien, disfrute y regocijo del pueblo andaluz que lo aprecia con sabiduría. No es de extrañar, un hombre que se acercó con un camión cargado de alimentos y productos andaluces de su propio bolsillo a Lorca para ayudar a las víctimas del terremoto; que puso una pica en Madrid, como antaño en Flandes o que recorrió toda Andalucía como el Quijote en la Mancha y Andalucía, promoviendo el consumo del producto andaluz por poner algunos ejemplos. Termino este artículo con una frase célebre de Cervantes perteneciente al Quijote “No hay libro tan malo, dijo el bachiller, que no tenga algo bueno.”
¡¡Feliz cumpleaños, don Bartolomé!!
TEXTO ESCRITO POR DON MARCOS ANTONIO LÓPEZ ZARAGOZA (EL ESCRITOR DE BENALMÁDENA) CON MOTIVO DEL SEXAGÉSIMO TERCER CUMPLEAÑOS DE DON BARTOLOMÉ FLORIDO PRESIDENTE DEL LICEO BLAS INFANTE DE TORREMOLINOS Y FUNDADOR DE LA ASOCIACIÓN ¿YO? ¡PRODUCTO ANDALUZ!

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DEDICATORIA A MI QUERIDO SUEGRO DON JUAN MONTERO CASTAÑO

DEDICATORIA A MI QUERIDO SUEGRO DON JUAN MONTERO CASTAÑO

Hoy se cumple desgraciadamente cuatro años que murió mi querido suegro, Juan. Fue un gélido 25 de enero del año 2010. Su alma se fue desde su casa, como él quería, no en un tenebroso hospital en soledad, sino rodeado de sus seres queridos, aunque algunos le fallaron. Un hombre ejemplar, bondadoso, amable, nativo de Madrid, pero de corazón totalmente malagueño y andaluz. Apasionado de Camarón de la Isla, Chiquito de la Calzá y de todo el folclore andaluz. Eso sí, colchonero hasta la muerte. Un trabajador incansable noche y día, donde los días festivos no existían para hacer frente a los pagos a sabiendas de su delicada salud, para no dejar deudas a su querida familia. Una persona sencilla, normal, nadie importante, ni famoso, ni mediático… un currante más que luchó con astucia y esfuerzo que no dejó ni a su familia ni al estado, ni a los feroces bancos ávidos de ingresos ni una sola deuda. En estos años sus dos queridas nietas han crecido sanas y muy altas, por supuesto, además de muy guapas. Henar, la mayor, ya es una mujercita y estudia 1ºESO y Patricia la menor, estudia cuarto de primaria. Ambas al unísono sacan muy buenas notas. Es una pena que muriera con prontitud y no pudiera asistir a ninguna de las dos comuniones de sus queridas nietas y tampoco conociese mi afición a la pluma o leyese la novela que escribí en su honor “Maqueronte Año 2030 El principio del Fin”, que creo que le gustaría. Aunque estés en el Reino de los Cielos seguro que estarás contento por todo ello. Pena que tu familia no te puede dar ni tan siquiera un abrazo o beso y tampoco recibir tus buenos consejos como igualmente hacía tu tocayo colchonero. Espero que esta dedicatoria te conforte y recuerdes que no te olvidamos. Solo te pido que nos ampare con tu sabiduría desde el cielo, porque aquí abajo solo hay guerra y destrucción. La crisis aún continua aunque parece que se ven poco a poco brotes verdes. Pero la verdad sea dicha, hay muchísimo paro y solo se benefician los ricos, como en el caso de los enfermos de hepatitis C, si no tienes mucho dinero y te puedes comprar los medicamentos, ya puedes prepararte un nicho en el camposanto. Juan era una persona fuerte, gruesa, simpático, trabajador, inteligente hasta que la maldita enfermedad lo devoró como el fiero fuego. Aun así luchó hasta el final, él sabía que se iba a morir con prontitud, hecho que me dijo unos pocos meses antes de su marcha al éter. Pero nadie lo queríamos creer o no deseábamos que fuera tan pronto. Deseo que estas bonitas palabras escritas en nombre de tu familia te reconforten. Te damos un enorme beso y abrazo de toda tu familia al unísono. Y quiero que sepas que algún día nos reuniremos junto a ti poco a poco y nunca más estarás solo. Nos vemos el año que viene…
“Al mundo le falta vida, al mundo le falta luz, al mundo le falta cielo, al mundo le faltas Tú”.
TEXTO EXCRITO POR SU YERNO MARCOS ANTONIO LÓPEZ ZARAGOZA (EL ESCRITOR DE BENALMÁDENA) EN NOMBRE DE SU FAMILIA, PARA RECORDAR LA INSIGNE FIGURA DE DON JUAN MONTERO, EL TRISTE ANIVERSARIO DE SU DEFUNCIÓN.

HOMENAJE AL CATEDRÁTICO EMÉRITO BAENENSE JOSÉ JAVIER RODRÍGUEZ ALCAIDE

 

HOMENAJE AL CATEDRÁTICO EMÉRITO BAENENSE JOSÉ JAVIER RODRÍGUEZ ALCAIDE

 

Considero que los homenajes a los amigos, familiares o seres más queridos hay que hacerlos en vida y no esperar hasta que llegue el sueño eterno.  Aunque me encanta Miguel Hernández, no me gustan las elegías, no por su belleza, dicción o intensidad, como es el caso de la magistral Elegía a Ramón Sijé, sino porque el destinatario por desgracia está en el éter y aunque quizás te escuche no te puede felicitar o dar un abrazo.Claro ejemplo es el sentimiento de culpabilidad y profunda tristeza  que vivió el propio Miguel Hernández que no se pudo despedir de su amigo de toda la vida.                     José Javier Rodríguez Alcaide nació en los albores de la primavera de 1938 en la maravillosa y atemporal Baena como lo demuestran los restos ibero romanos como Izcar, Torreparedones o cerro Minguillar entre otros. Un municipio que se erigía sobre los prístinos restos de la antigua Iponuba  como así ya lo citaba el sabio Plinio el Viejo. Una tierra bañada por el río Guadajóz  que reflejaba en aquellos momentos la crueldad y sinrazón de la Guerra Civil, aunque eso sí, por suerte estaba protegida con fiereza, con sus fauces de sierra, por su querida Leona de Baena.                                                                                                                                           José Javier desde su puericia y cobijado por unos padres eruditos, ya apuntaba alto sin saberlo. La disciplina, la humildad, el trabajo, el esfuerzo, la pulcritud, el respeto y el gran amor a la lectura y escritura consiguieron que este gran hombre, ya en su madurez, de cuerpo menudo, aspecto risueño  y mirada perspicaz, llegara a ser licenciado en Veterinaria por la Universidad de Córdoba, de igual modo que Ciencias Empresariales por la de Sevilla, máster en Economía Agraria obtenido en Estados Unidos y un largo etcétera. Durante la Transición fue uno de los fundadores del Partido Social Liberal Andaluz, integrado después en Unión de Centro Democrático (UCD), que tan crucial papel jugó para la consolidación de una España que aspiraba a ser democrática. Más tarde don Rodríguez Alcaide fue alejándose de la política activa para dedicarse de pleno en su tierra y a lo que más le gustaba, la enseñanza, así que desde 1987 fue catedrático emérito de Economía en la Universidad de Córdoba y dirigió en la misma la Cátedra Prasa de Empresa Familiar. Ávido de seguir ayudando a Córdoba, formó parte de los fundadores de La Voz de Córdoba y presidió el Diario Córdoba. En el transcurso de estos años escribió, siempre con una crítica constructiva y en tono elegante en comunión con el corazón y la verdad al unísono de una pluma certera, en la edición cordobesa de ABC en una columna de opinión semanal.  José Javier, no solamente ha destacado en letras, economía o política, sino también fue uno de los principales impulsores de la Denominación de Origen Baena, lo cual recibió por ello el nombramiento de Hijo Predilecto de su tierra, Baena, por el alcalde Jesús Rojano el cual subrayó que: “es un premio más que merecido”. Una labor que realizó con pasión y esfuerzo, sin ánimo de lucro, como una hormiguita recogiendo sus frutos poco a poco y laboriosamente, de aceitero en aceitero, hasta conseguir su gran objetivo para gran provecho económico de Baena y Córdoba.

Ya en su senectud y jubilado en el año 2008, a los setenta años de edad,  el catedrático emérito baenense recibió en el 2011 el título de Hijo Adoptivo y la Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba. Un galardón igualmente merecido con creces por su gran trayectoria unido a su gran contribución al empleo con la Cátedra Prasa de Empresa Familiar, verdadero motor económico de la provincia y del país. Y como dice en su libro Recuerdos de mi autoexilio: “La Cátedra ha sido lo que pretendí: unidad móvil de sufrimientos, de expectativas empresariales y de esperanzas individuales, porque, para mí, sus alumnos no son vulgares eslabones de una cadena vulnerable sino espíritus preocupados de su futuro y de su empresa familiar”.                                           
Y dejando los jalones de su larga y extensa biografía debo agregar que siendo un joven imberbe tuve el privilegio de conocerlo sin conocerlo sirviéndole como vasallo durante varios años en las mágicas noches de plenilunio de verano en el corazón de la Costa del Sol. Hasta que un día, de igual modo que José Javier describe en su obra Córdoba en el Diván, en el que el narrador menciona que ha pasado cientos de veces por ese Puente Viejo, y que ya es su amigo. También me considero como el puente, que no conoció a la persona que pasaba por encima de “él” durante muchos años. Y tan solo alcanzó a conocerlo en su madurez, no obstante fue más que suficiente para enseñarme lo que ahora escribo y pasar a ser su discípulo, aunque no en igual medida y sabiduría, pero sí con la misma admiración y devoción que lo fue Aristóteles de Platón. Recuerdo con alborozo las disertaciones o coloquios, sentados en el legendario bar, de onomástica igual que la del insigne y prolífico pintor valenciano Sorolla, bajo la frondosa sombra de un árbol que impedía que los veraniegos rayos de sol penetraran sus  entrelazadas ramas. Allí aprendí y comprendí algo más de éste insigne sabio que me recuerda mucho a Gustave Flaubert por su escrupulosa devoción a su arte y estilo, aunque eso sí, en José Javier el corazón es motor irrefutable de su impoluta pluma.                                                                                                    Propongo humildemente a las pertinentes autoridades  tanto de Córdoba como de Baena, que a este genio y figura, a la altura a mi parecer del ilustre baenense don José Amador de los Ríos, se le dedique una calle o erija una estatua o busto de igual modo que a la del filósofo y médico Averroes enclavado en el corazón de la calle Cairuán o de la Muralla y eregido en perpetuo centinela desafiando al paso de los años frente a la vetusta puerta musulmana,  ya sea fundida en bronce o cincelada con diestra mano como se hacía en la milenaria Iponuba. Con objeto de que el curioso viandante, ávido turista, escritor o vehemente historiador conozca un poco más quién fue este gran personaje e inmortalice con una foto su figura esparciéndola  por todos los rincones del mundo.                                                                                        
Un viajero incansable que ha terminado con summa cum laude un ciclo de la vida y que comienza una nueva etapa de reflexión y soseguez y que ahora recibe un más que merecido descanso bien acompañado y de manera inseparable, como un bello cisne monógamo consagrado por Apolo, de su bella, culta y amable señora.                                                                                       
Un hombre que si leemos con detenimiento sus manuscritos encontramos la esencia de su corazón, como ya sabiamente decía  Miguel De Cervantes Saavedra “La pluma es la lengua del alma”. Prueba de ello lo podemos comprobar en uno de sus tantos escritos:

“Curiosamente, esta mañana estando solo en la playa ante este plácido mar concluyo que el silencio que arroban las ondas del agua son especial protección contra la soledad y acompañan dulcemente a mis modos de pensar. Si miro al mar no hay fantasmas en sus orillas. Si dirijo la vista al cielo pienso que cuando muera me sentaré en un banco de estas mañaneras nieblas o en una silla de una nube de algodón a descansar”. (En Benalmádena, ante el mar)

Si algún día ocurriese, espero que se acerque todo lo posible a Matusalén. Y ten por seguro, amigo, que mientras mi corazón bombee y la tinta no se acabe de esta novel pluma que te escribe, te llevaré en el recuerdo per sempre, porque la vida se acaba pero no la de la verdadera amistad de dos amantes de la poesía. Y si es verdad que allí arriba hay una mejor vida, allí nos volveremos a ver como siempre, sentado sobre un robusto tronco perteneciente a un portentoso ombú o bellasombra, igual como el de nuestra querida Benalmádena. Como imagen tuya, si permaneciera solo en la tierra, me quedaría para el recuerdo con tu sonrisa sempiterna.

Un abrazo.

TEXTO ESCRITO POR MARCOS ANTONIO LÓPEZ ZARAGOZA (EL ESCRITOR DE BENALMÁDENA) EN COLABORACIÓN CON “EL LICEO BLAS INFANTE” DE TORREMOLINOS Y “¿YO? ¡PRODUCTO ANDALUZ! SIENDO SU PRESIDENTE Y FUNDADOR DON BARTOLOMÉ FLORIDO, EN AGRADECIMIENTO POR LA ENCOMIABLE APORTACIÓN DEL CATEDRÁTICO EMÉRITO JOSÉ JAVIER RODRÍGUEZ ALCAIDE TANTO EN EL ÁMBITO CULTURAL COMO EN EL ECONÓMICO HACIA LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA FAMILIAR AUTÓCTONA  EN BENEFICIO DEL PUEBLO ANDALUZ.

HOMENAJE AL RESTAURANTE-BODEGÓN EL PIMPI

HOMENAJE AL RESTAURANTE-BODEGÓN EL PIMPI

En un lugar de la bella Málaga, allá por el año 1971 dos jóvenes amigos y empresarios cordobeses, José Cobos y Paco Campos, dejaron con añoranza su sin igual Mezquita de Córdoba y su colorido y universal Patio andaluz para aterrizar en el corazón de la Costa del Sol y sembrar toda su ilusión y buen hacer en una cariñosa y acogida tierra bañada por un embaucador Mar Mediterráneo alimentado por un apasionado sol. Una bella Málaga en el que el binazguero y cenachero saludaban y celebraran con primor la llegada de los turistas extranjeros que se quedaban estupefactos al oler y probar los sabrosos espetos de sardinas en las toledanas noches de plenilunio de verano. Un año que coincidía con la creación, no sin mucho esfuerzo, de la Universidad de Málaga.                                                                              El escenario elegido para poner su primera piedra fue el emblemático local conocido como “El Pimpi”. Un inmueble ubicado en la actual calle Granada, en pleno centro histórico sobre los prístinos restos de palacios nazaríes de la antigua madína de Mālaqa. Más tarde, ya en 1487, cuando los Reyes Católicos victoriosos pasearon por estas calles, pasaría a llamarse calle la Real. El terreno luego pasaría a formar parte de las caballerizas del Palacio de Buenavista. Con el paso de los años se convertiría en un convento y por último en una popular sala de fiestas por donde desfilaron diversas figuras del flamenco, como por ejemplo el trinitario Chiquito de la Calzada o la Repompa de Málaga, una cantaora gitana nativa del barrio del Perchel, hasta que por fin llegaron los dos empresarios que decidieron mantener su nombre primogénito. Un cautivador lugar situado a escasos metros del Museo Picasso, el Teatro Romano y la Alcazaba de Málaga; por donde han deambulado ilustres personajes como: la Reina Sofía, Carmen Thyssen, la Duquesa de Alba,  Manuel Alcántara, Antonio Banderas, etc. Y que para algunos literatos ha sido durante muchos años su locus amoenus como Antonio Gala o Gloria Fuertes que fue precursora de las tertulias llenando el Pimpi con sus grandes recitales poéticos en los archiconocidos “los Viernes de Gloria” recitados en el Palomar junto a José Infante. Un filón de oro que descubrieron José Cobos y Paco Campos en cuanto a la combinación asociativa de cultura, arte y literatura junto con el disfrute de la excelsa gastronomía andaluza y sus ricos y milenarios caldos apreciados en todo el mundo con denominación de origen; viñedos de Andalucía que están amparados por alguna de las siete denominaciones de origen establecidas: Condado de Huelva, Jerez, Málaga, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, Montilla-Moriles, Sierras de Málaga y Vino Naranja del Condado de Huelva entre más de una decena de otros Vinos de la Tierra con mención de Vino de Calidad. “El encanto de un lugar único” que tiene como máxima y conditio sine qua non para sus propietarios el lema: “No se entiende una reunión sin vino porque es lo que abre los corazones y los sentimientos”.                                                                                                                                              Seguro, que si retrocediéramos a tiempos inmemoriales ya sean fenicios o romanos, cargarían sus barcos de ánforas repletas del rico elixir malagueño. Un lugar de ensueño en el que a veces es difícil diferenciarlo de la realidad.

Un ejemplo de buena empresa familiar, como decía mi buen amigo baenense, el catedrático emérito José Javier Rodríguez Alcaide,  que ha unido dos familias al unísono y que ha demostrado con creces que la verdadera amistad es infranqueable con el paso del tiempo.

Ha sido un placer conocer in situ este legendario y embaucador bodegón ubicado en una “Málaga que es el anticipo del paraíso”, como señalaba Antonio Gala.

Recuerdo en mi memoria la sensacional fusión entre  el sabor dulce en mi paladar del inigualable vino de Málaga acompañado de unas finas lonchas de exquisito jamón de pata negra, mientras contemplaba con asombro los antiquísimos carteles de diferentes y épicas corridas de Toros que colgaban de las imponentes y blancas paredes.  Donde también me llamaba profusamente la atención un gran número de botas (barriles de vino) en el que aún rememoro dos frases célebres firmadas con amor con tiza en lugar de la pluma: “El Pimpi” Sabor de Málaga”, pintada por Danza Invisible, un famoso grupo torremolinense de raza y justo a su lado una emblemática frase escrita por el impertérrito  Manuel Alcántara: “Para el Pimpi que es la Capilla Sixtina de Málaga”, lo cual corroboro. Un lugar con rango de embajada custodiada y atendida por más de un centenar de, mayormente malagueños o de corazones andaluces, que miman con sumo cariño hasta el más nimio detalle para que el visitante se vaya con una sonrisa de oreja a oreja y vuelva pronto de nuevo a degustar su milenario elixir.                                                                              Pocos esperarían que este árbol que se plantó hace ya varias décadas se convertiría hoy día por motu proprio en uno de los pulmones que alimenta con pasión el corazón de Málaga. Un lugar sin igual en el que invito a todos lo que no lo hayan aún visitado a degustar su preciado caldo, además de charlar o filosofar con familiares o amigos, aunque eso sí, como decía Miguel de Cervantes en El  Quijote, “Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra”.                                                                                       Por último cierro este homenaje con una frase de Dante Alighieri: “El vino siembra poesía en los corazones” y un verso escrito ex profeso por esta humilde pluma para el Pimpi:

“El día que te visité por primera vez, me enamoré de ti                           y ahora que te he vuelto a ver no puedo vivir sin ti”.

 

Texto escrito por Marcos Antonio López Zaragoza (el escritor de Benalmádena) en colaboración con el Liceo Blas Infante de Torremolinos y la asociación ¿Yo? ¡Producto andaluz! con motivo del homenaje a la bodega El Pimpi de calle Granada en Málaga por fomentar la economía autóctona, la cultura y autoestima para Málaga en particular y para el pueblo andaluz en general promocionando Productos Andaluces.                            

UN PAÍS PARA TONTOS

UN PAÍS PARA TONTOS

Como decía Miguel de Cervantes: “El año que es abundante de poesía, suele serlo de hambre”. Y parece que por desgracia en pleno siglo XXI esta desgraciada máxima todavía se cumple. Aunque por lo menos todavía tenemos uso de razón y no nos han lavado el cerebro, a pesar que impuestos, trabas y obstáculos no nos faltan. Menos mal que en bendita hora se crearon las redes sociales y la gente puede compartir y aprender de otras personas. Parece que al gobierno no le interesa la cultura en general. ¿Por qué se lee tan poco en España? ¿Por qué hay tanto fracaso escolar? ¿Somos un país de tontos? La respuesta es no, aunque algunos que mantienen el poder pretenden que lo seamos. ¿Cómo se va a gobernar de igual modo a gente medianamente culta o preparada como a un “rebaño de ovejas” que es lo que pretenden?Andalucía, por desgracia, es una de las peores paradas con respecto a tasas de desigualdad y desempleo en el que alcanzamos un porcentaje que supera el 35% como media según la EPA y más del 70% en jóvenes menores de veinte años y para más inri Málaga es una de las provincias con mayor tasa de suicidios de España. ¿A qué se deberá? ¿Por qué no le interesa la cultura? ¿Es que no corresponde que conozcamos o leamos por ejemplo a Vicente Blasco Ibáñez o Valle Inclán?  En el que el personaje de una de sus obras, La horda, Isidro Maltrana nos recuerda también hoy día a un individuo con talento, pero lastrado por su origen social y por ende marcado por la explotación, la marginación y la ignorancia… Un mundo al revés, los listos sirviendo y algunos lerdos gobernando ¡Señores políticos! Antes de ponerse tantas medallas y fomentar la inmigración y ayudas sociales a los de fuera. ¿Por qué no os enfocáis con la gente de aquí, que se muere de hambre y también evitáis la fuga de cerebros y de paso limpiáis la era de corruptos políticos que han dejado a España como al rosario de la Aurora?                                                        Dejad de considerar al pueblo como una caterva sin pies ni cabeza y no meterles miedo. Que los ciudadanos voten al que vean que se lo merezca o al menos que así lo crean.  ¿Por qué no elimináis por fin, si queréis a nuestro país, a esas sanguijuelas que chupan hasta la última gota de sangre del más desvalido y cuando consigue dejarlo sin blanca, lo desahucian o le dan el billete de ida para el camposanto? Porque para ellos somos un insignificante punto en medio del cosmos, ¿a quién le importamos? Desde luego a ellos no. ¿Por qué no ponéis como lectura obligatoria o al menos recomendada la biografía del duque de Lerma a cargo de Alfredo Alvar Ezquerra para que todo el mundo conozca los orígenes de la corrupción política en España?  Para el que no sepa nada, el duque de Lerma fue “el rey Midas español” sin serlo. En otras palabras, para que lo entienda todo el mundo, un Barcenas, no le llegaría ni a la altura de los tobillos. El noble castellano convenció a Felipe III para trasladar la corte a Valladolid, donde previamente había comprado propiedades y terrenos a muy bajo precio. La especulación urbanística le convirtió en el hombre más rico del  Imperio español. Con los años, cuando se descubrió quién era verdaderamente, «Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se viste de colorado», rezaba una copla que corrió por Madrid cuando el Duque de Lerma, el todopoderoso valido de Felipe III, se refugió en el clero, haciendo grandes donaciones para lavarse la cara y así seguir robando, además de escudarse de quienes le acusaban de desviar dinero de las arcas reales.

Como podemos apreciar, el país no ha cambiado mucho en cuanto a corrupción, tan solo que ya no hay ni un escudo de oro y algunos corruptos de hoy blanquean o entierran parte del dinero en ONG´s o fundaciones.  Otros se empeñan en buscar oro líquido donde no lo hay. ¿Señores es que no os dais cuenta que el oro de Canarias es generado por el turismo y el plátano? ¿O es que queréis destruir esa fuente de riqueza inagotable? ¿Os aconsejo que  rememoréis en vuestra  infancia la adivinanza que decía: “Oro parece plata no es”? ¿Qué es? Espero que las promesas y los buenos actos no caigan en saco roto y se mantengan después de las elecciones municipales. Muchas gracias

Texto escrito por Marcos Antonio López Zaragoza (el escritor de Benalmádena), para

Asociación ¿Yo? ¡Producto Andaluz!

Liceo Blas Infante Torremolinos.

CARTA A LA JUNTA DE ANDALUCÍA

CARTA A LA JUNTA DE ANDALUCÍA

Excelentísima Señora Susana Díaz Pacheco presidenta de la Junta de Andalucía, como ciudadano del pueblo andaluz y vecino del bello municipio de Benalmádena, aunque de corazón de familia torremolinense, me dirijo humildemente para expresarle mi deseo de que el Señor don Bartolomé Florido Luque, natural de Málaga (un trinitario de cuerpo y alma) y corazón dividido desde hace varias décadas entre Benalmádena y Torremolinos, sea condecorado ex profeso y por ende con la medalla de Andalucía por sus innumerables méritos realizados durante décadas en nuestra querida Comunidad. Una sencilla y humilde persona que conozco desde mi más tierna infancia, pero que he tenido el gusto de conocer en profundidad desde hace ya unos meses en el Liceo “Blas Infante” de Torremolinos el cual preside. No tengo muchos términos para calificar a esta persona sin igual, aunque creo que si los hubiera, sería bastante difícil de encontrarlos. Así que me voy a ceñir a sus hechos, como él siempre hace: “con el mono de trabajo puesto” y recorriendo los setecientos setenta y cuatro municipios de nuestra querida Andalucía para promocionar el consumo de producto andaluz para beneficio nuestro, pasando si es necesario: calor, frío, lluvia, nieve o viento y marea si fuese preciso. Una persona que lleva con orgullo y honor, y no le avergüenza, su pasado de camarero en el insigne Hotel Pez Espada o Riviera y que con esfuerzo y tesón ha ido subiendo de escalafón hasta crear varias de las mejores Autoescuelas de la provincia, que llevan con orgullo su nombre y que han formados a miles de excelentes conductores. Un empresario que ha compaginado su trabajo con su constante ayuda y apoyo social, siempre a los más necesitados, y defendiendo a capa y espada los intereses del pueblo andaluz con su asociación y su bandera como estandarte ¿Yo? ¡Producto Andaluz!. Un camino iniciático que emprendió desde su juventud que no fue para nada sencillo, sino al contrario, lleno de muchos obstáculos y dificultades, sobre todo cuando salía de la Comunidad andaluza a expresar sus sentimientos y a invitar a nuestros compatriotas a que visitasen Andalucía, como por ejemplo, podemos recordar con gran admiración aquél épico día en que “D. Bartolomé Florido, Presidente de ¿Yo? ¡Producto Andaluz!, en un alarde de genial atrevimiento, rompió unas anquilosadas y absurdas reglas y puso una pica, no en Flandes, sino en Madrid, y llevó el aroma y el sabor de Andalucía en Fitur ofreciendo, en ella, a sus visitantes, por vez primera, degustaciones de los productos de nuestra tierra”. Algo inaudito hasta entonces y solo predestinado a genios. Un hombre que sufrió varios varapalos, como cuando le retiraron los huevos que intentaba repartir en Málaga, para promocionar las empresas avícolas de Andalucía. Y que a punto estuvo de ir a la cárcel. Por todo ello y por muchas más razones, aunque no quiero extenderme porque podría escribir un libro entero sobre él, le reitero, por favor, que a esta extraordinaria persona se le conceda la llave de Andalucía y se le trate de Ilustrísimo Señor, pues creo que al igual que yo, miles de andaluces apreciamos la labor que ha realizado y sigue realizando con pasión y fervor cada día de su vida para defender los intereses de Andalucía como bien se merece. Prueba de su compromiso lo corroboran los numerosos premios recibidos a su impecable trayectoria: como el nombramiento de Hijo Adoptivo de Benalmádena y el recibimiento de una calle en la misma, la máxima distinción en 2009 con la de “Andaluz de Primera” o con la nueva concesión de una calle con su nombre en Torremolinos promovido por el Excelentísimo alcalde Pedro Fernández Montes, entre otros galardones. Una persona en la que por encima de cualquier ideología política, primeriza siempre el pueblo andaluz y sobre todo la ayuda a los más demás desfavorecidos y como bien dice textualmente: “la palabra caridad no existe sino el derecho que tienen de ser ayudados como ciudadanos andaluces”. Y que es capaz de criticar sin ambages, siempre con respecto pero con dureza, cualquier circunstancia que considera injusta, siendo en multitud de casos una opinión compartida por la gran mayoría del pueblo. Un hombre como Nostradamus, adelantado a su tiempo y que seguro que si hubieran existidos muchos como él, seguramente Andalucía estaría mejor, sobre todo en estos últimos años que hemos sufrido una dura crisis y que todavía por desgracia nos acecha su sombra. Estoy totalmente convencido que, para mí ya de oficio, el Ilustrísimo Señor Bartolomé Florido, recibirá tal galardón; lo único que deseo y espero que no ocurra que pasen varios siglos como es el caso del malagueño natural de Macharaviaya, Bernardo de Gálvez, para que sea reconocido como en este caso héroe en América y cuelgue su cuadro en el Capitolio post mortem.
Una extraordinaria persona que hace que cada día me sienta más orgulloso de ser andaluz. Muchas gracias por leer esta humilde carta. ¡Viva Andalucía!
TEXTO ESCRITO POR MARCOS ANTONIO LÓPEZ ZARAGOZA (EL ESCRITOR DE BENALMÁDENA).

YO SOY ANDALUZ

YO SOY ANDALUZ

En un lugar de Andalucía, de cuyo nombre quiero acordarme, Torremolinos, nació en la década de los años sesenta el joven Francisco, al que todos los vecinos lo llamaban cariñosamente como Paco. El niño provenía de una familia numerosa y muy humilde ubicada en la insigne barriada de la Costa del Sol torremolinense, la bella Carihuela. Su padre, Frasquito, se dedicaba a la pesca y la temporada alta de verano la aprovechaba trabajando de hamaquero, para poder más o menos sustentar a sus cinco vástagos y a su pobre mujer enferma, María. Ambos progenitores no tuvieron la oportunidad de recibir una mínima educación en su infancia y por circunstancias de la vida tuvieron que trabajar muy duro, hombro con hombro, al son de sus padres a una edad muy tempranera. A pesar de su desdichada vida los padres de Paco tenían muy claro que querían una mínima educación para sus hijos. El primogénito, a una edad muy temprana se echó a la espalda junto a su padre la familia. Con tan solo doce años de edad, ya ayudaba a su madre a diario en las tareas domésticas: iba por el pan, hacía las camas, estaba al cuidado de sus hermanos más pequeños y por supuesto estudiaba con mucho fuerzo y dificultad; y para más inri carecía de ayuda en los estudios por parte de sus padres y estos no se podían permitir el lujo de apuntarlos a una academia. A pesar de todas las adversidades habidas y por haber, con tesón y esfuerzo y ayudado por su gran pasión por la lectura, consiguió avanzar con éxito por las diferentes etapas educativas, eso sí, siempre compaginándolo con un trabajo. Pero, por desgracia, los problemas se acrecentaron a medida que iban creciendo los hermanos y sus necesidades se hacían mayores, hasta que un día llamó la suerte a su casa y Paco aprovechó la oportunidad de trabajar de ayudante de camarero en el famoso Hotel Pez Espada, uno de los pioneros y grandes hoteles de la Costa del Sol. Después de dos semanas trabajando felizmente, un día le sucedió un episodio que lo marcaría para el resto de su vida. Ocurrió un viernes de verano y ese día celebraban el vigésimo quinto aniversario de un gran banco español. Los organizadores, cómo no, eligieron Torremolinos, uno de los municipios precursores e internacionales más turísticos de la Costa del Sol. A Paco le había tocado servir junto a su compañero Pedro el rango presidencial donde estaban ubicados los más altos cargos electos de la entidad. Al cabo de unos minutos el salón estaba repleto de invitados, alrededor de dos centenares. Después de que cada comensal ocupara su sitio y tras un brindis inaugural, los camareros comenzaron a servir vino y otras bebidas. La primera mesa, Paco la sirvió sin ningún problema y todas las botellas las iba descorchando como la seda. A continuación se dirigió con celeridad y comenzó a servir a la gran mesa redonda, pero esta vez una de las ostentosas botellas de tinto reserva se resistía a descorcharse hasta que después de un fuerte tirón de muñeca la consiguió abrir, pero eso sí, vertiendo desafortunadamente unas gotitas del rojizo elixir en el impoluto traje de color crema de un directivo vasco que junto a sus dos amigos, uno catalán y el otro gallego presidían la mesa acompañado de sus arrogantes conyugues. —¡Discúrpeme usté, zeñó! A zido zin queré —arguyó Paco algo nervioso.—¡Maldito cateto! ¡No sabes ni hablar! ¡Otro analfabeto e inculto andaluz! Si es que no valéis nada más que para pan y circo, además de siesta y pandereta —farfulló el directivo vasco haciendo gestos perentorios. —Si es que la mayoría de andaluces no saben ni hablar. ¡Son ciudadanos de segunda! —arguyó el gallego riéndose a carcajadas. Mientras tanto, el otro directivo, el catalán, que había observado con detenimiento lo que ocurría se destornillaba de risa y se mofaba imitándolo:—¡Ja,ja,ja…! Ozú, lo ziento pimo… ¿Qué vas a esperar de un cateto proveniente de una tribu? Paco, atónito del espectáculo dantesco que estaba viendo y no comprendiendo la injusta humillación hacia su persona como al gran pueblo andaluz, respondió con vehemencia dirigiéndose primeramente al empresario vasco:—Mire usté, caballero, ante de contestarle le voy a formulá una simple pregunta que zupongo que no le zerá difíci en rezponderla: ¿Zabe usté quién es el zeñó Blas Infante Pérez de Vargas? —Sí, me suena. Creo que fue un escritor mexicano —respondió con sorna el vasco.—No, Aitor, estás equivocado creo que fue un músico valenciano —replicó el gallego llamado Antoxo.   —¡Estáis equivocados los dos, zoquetes! Blas Infante fue un maestro extremeño que murió asesinado —argumentó con convicción, Arnau, el catalán. Paco, incrédulo de lo que estaba oyendo, repuso mientras observaba como el encopetado vasco se aflojaba el nudo de su hortera y estampada corbata:—Mirá, zeñores. Ustedes zabrán de finanzas y economía, pero de historia y cultura zabéis poco por lo que perzibo —aseveró con acento andaluz, Paco—. Pero antes de que existiera Galicia, el pueblo vasco o catalán… ya estaban los tartessos, considerada la primera civilización de occidente, ubicada por zupuesto en Andalucía, cuando ustedes ni tan siquiera ezistían. Y por cierto, muchos más dezarrollás e inteligentes, que las zonas más septentrionales, quizá por la bonanza de su clima, fauna y flora. Y zeñores, ziento vergüenza ajena que no sepáis que Blas Infante es el “Padre de la Patria Andaluza” y nació en Casares, Málaga, y por cierto sí fue asesinado vilmente por sus ideales políticos. Un hombre que cuando regresaba a su tierra instruía a los jornaleros de los campos porque el analfabetismo estaba tan extendido como la peste. Y que ante de morí gritó con valentía a los cuatro vientos ¡Viva Andalucía Libre! Un irrepetible andaluz que murió injustamente como otros grandes personajes de Andalucía como por ejemplo, Federico García Lorca.Los tres amigos observaban embobados al joven sin pestañear y empezaron a sentir algo de vergüenza, aunque a decir verdad, mucha no tenía. Para finalizar realizó una última pregunta a cada uno de los tres magnates:—¿Usté, zeñó, se siente orgullozo de ser vasco? ¿Le da vergüenza hablá en vasco? —No, para nada. Al contrario, procuro hablar más en vasco que en castellano —contestó con rostro serio.—Y a ustedes dos, ¿os da vergüenza hablá en gallego o catalán? —inquirió mirándolos fijamente a los ojos.—No, para nada. Pensamos lo mismo que mi compañero vasco —respondieron cariacontecidos al unísono. Después de unos segundos Paco respondió con grandilocuencia:—¡Pues lo mismo os digo! Yo, hablo andaluz y no tenéis el derecho de insultarme ni a mí ni a mi tierra. Mis padres, por desgracia son pobres y analfabetos porque no han tenido la misma zuerte que vosotros, que zupongo que vendréis de familias pudientes. Pero a pesá de todas las dificultades habidas y por haber me han enseñado infinidá de valores en esta dura vida y sobre todo a tené respeto y tratá con educación a todas las personas, a lo que creo que a los tres os falta. Y os reitero que el andaluz es un idioma al igual de importante que el vuestro, lo que ocurre es que algunos no los queréis reconocer y para más inri a veces lo despreciáis y mofáis sin razón. Y por úrtimo os digo que quiero a Andalucía con toda mi arma y a los andaluces; y me ziento muy orgullozo de haber nacido en esta tierra culta y milenaria porque: “Yo soy andaluz” —espetó su discurso marchándose con esta frase ante las caras heladas de los tres directivos que no daban crédito a sus oídos y recibieron una lección que no olvidarían el resto de sus vidas. Con el tiempo, Paco llegó a ser abogado y dedicó toda su vida, como Blas Infante, a defender el gran pueblo andaluz y sobre todo a los más desfavorecidos.
Marcos Antonio Lopéz Zaragoza (el escritor de Benalmádena).