IV GALA DE LOS PREMIOS CÍRCULO ROJO

El viernes estuve insitu presenciando la IV edición de los Premios Círculo Rojo celebrada en Almería,  la tierra donde se cumplen los sueños. Un homenaje a las Letras y a los escritores en el que nos dimos cita varios centenares de ellos provenientes de toda España, además de familiares y  amigos. Debo de destacar, como creo que hemos coincidido la mayoría de los artistas allí presentes, el reconocimiento al buen trabajo realizado con cariño por su fundador Alberto Cerezuela. Su humildad y profesionalidad es el sello de garantía de su editorial. Es muy importante para la cultura que hayan editoriales como la de Círculo Rojo que den oportunidades a los nuevos escritores y también ayuden a los consagrados. Aunque las cuatro horas de la gala se hicieron un poquito largas en su conjunto fue una noche memorable. Las actuaciones por los artistas invitados la hicieron amena y llevadera. Javier Ojeda estuvo espectacular. Parece que con los años va mejorando como el buen vino. Se nota que es un artista de postín desde los pies a la cabeza.

Tuve la suerte de estar acompañado por los padres de un finalista de novela histórica, Francisco del Río, “el misterio de  Boletes” que fueron muy simpáticos y agradables. La presentación de Jesús Olmedo fue también espectacular. Se nota que disfruta con lo que hace y es un artista muy versátil y polifacético. Su acompañante Raquel a la que conocí personalmente en InteralmeríaTV también genial. Podría escribir sobre la Gala al menos una docena de páginas, pero voy acabar mencionado un par de momentos que me cautivaron o me llamaron la atención. Uno de ellos fue la charla que tuve con uno de los ganadores “El gran reto de Seve. Popularizar el golf”. Escrita por Antonio y Gonzalo Lavín. Un reconocimiento al gran papel desarrollado por Severiano Ballesteros. Una vida dedicada por y para este gran deporte que tanto aporta y que no se le daba el valor que merecía. Creo que se debería ayudar y potenciar más este gran deporte que genera tanta riqueza además de otras tantas aportaciones para la sociedad. ¡Grande Seve!

Por último quiero destacar la gran apuesta y apoyo de Alberto Cerezuela a su tierra. Apostando más por sus raíces que por sus beneficios. Porque esta gala se podría haber presentado perfectamente en una capital grande de España con numerosos medios de comunicación  y él sin embargo sigue apostando por su tierra, por el auditorio Maestro Padilla, la Almería mágica que tanto tiene por descubrir. Considero que es un acierto y le doy la enhorabuena por ello al igual que a la diputación de Almería y a su alcalde. Como ya le mencioné en primera persona a Alberto: “Almería será cuna de grandes escritores”. Sigue así don Alberto.

Texto escrito por Marcos Antonio López Zaragoza (el escritor de Benalmádena)

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DALE ME GUSTA PARA QUE SEA EMBAJADOR DE BENALMÁDENA MARCOS ANTONIO(EL ESCRITOR DE BENALMÁDENA)

Buenas amigos dale a me gusta a la imagen del dedo azul para  y así poder aspirar a ser embajador de mi querido pueblo: “BENALMÁDENA”. Como recompensa sortearé con una dedicatoria especial la maravillosa novela “PASIÓN EN BENALMÁDENA EL ORIGEN DE UNA GRAN LEYENDA”. Muchas gracias amigos.

Reseña de la novela “Amor más allá de la vida”

¿Es verdad que existe el amor más allá de la vida? Si es verdad a mi me gustaría estarlo para siempre con la mujer que más quiero.  Con esta pregunta retórica comienza la genial e indomable escritora Kalima Spencer el título de su última novela adentrándonos en este caso en el corazón del pequeño pueblo, pero impresionante y misterioso, de Zugarramurdi en plena Santa Inquisición española sobre el año 1610, por aquel entonces más de una docena de inocentes mujeres fueron sentenciadas a morir quemadas sin atrición en la hoguera acusadas de brujería. La escritora nos adentra en primera persona a un viaje iniciático al negro pasado de nuestra caliginosa historia para sacarnos las vergüenzas y el miedo de un pasado para olvidar. Hipocresía, misericordia, miedo y “fe” mezclan sus verdades y mentiras para formar un coctel explosivo bajo la verdadera esencia que esconde la novela “el amor” más allá de la vida. La acción, el tiempo y el escenario es lo de menos dando en ocasiones un giro total a la novela. Pero todo en la vida tiene un “Por qué” y no existen las vanas casualidades. Como decía el gran poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán Johann Christoph Friedrich von Schiller “No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas”.

¿Os gustaría conocer el desenlace de esta sublime e intrigante novela?

Reseña escrita por Marcos Antonio López Zaragoza (el escritor de Benalmádena)

Presentación: Pasión en Benalmádena

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El próximo martes 22 de noviembre podréis disfrutar de la presentación de una preciosa novela de amor desarrollada en el pueblo de Arroyo de la Miel, Benalmádena Costa y Benalmádena Pueblo. Deseo que todo el pueblo de Benalmádena conozca esta novela que espero que siembre la primigenia de una gran leyenda: BENALMÁDENA. Ha sido una novela escrita con amor. Un enorme esfuerzo de más de tres años. Es un honor presentar mi novela en la tierra que me vio nacer y me verá morir. Pasión en Benalmádena es un regalo para mi querido pueblo que siempre lo llevaré en mi alma.

Miguel de Cervantes de cacería con William Shakespeare

CERVANTES OK

 

 

Miguel de Cervantes de cacería con William Shakespeare

En un pueblecito llamado Straford-upon-Avon, perteneciente al condado de Warwickshire, nació nuestro amigo William Shakespeare un veintiséis de abril de mil quinientos sesenta y cuatro. Allí estudió en la Grammar School, el idioma culto de la época: el latín y los escritores clásicos como Esopo, Ovidio y Virgilio… Con el tiempo William se hizo un gran dramaturgo y actor de sus propias obras.                 Ya con veintiocho años Shakespeare se fue a Londres a trabajar en el teatro y la fama no tardó mucho en llegarle. Lo envidiaban hasta personajes célebres de la época como Robert Greene. Un día de verano, en la que representaba su recién estrenada obra Otelo, en su compañía teatral Lord Chamberlain’s Men, conoció a Miguel de Cervantes:

—¡Bravo, bravo…! —exclamó aplaudiendo fuertemente Antonio, un amigo de Cervantes. Shakespeare, que hacía del moro Otelo, desesperado, se daba muerte a sí mismo al término del quinto acto poniendo fin a la tragedia. “¿Quién será ese apuesto galán que aplaude enloquecidamente?” —se preguntó Shakespeare mientras simulaba yacer muerto.

—¿No conoces al famoso William Shakespeare? —preguntó Antonio a Cervantes.

—La verdad es que no tengo ni idea —respondió Cervantes. Antonio, que era uno de los acompañantes de Juan de Tassis y Acuña que participaban  en la negociación de paz, que se estaba celebrando ese año de mil seiscientos cuatro, en Sommerset House entre España  e Inglaterra, conocía a uno de los dueños del Lord Chamberlain’s y le preguntó por Shakespeare:

—¡Hola Henry! —exclamó Antonio.

—¡Qué tal Antonio, me alegro de verle! —exclamó Henry.

—¿Me presentas a William? Mi amigo Cervantes, que ha escrito la famosa novela El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha, y el aquí presente, nos gustaría conocerlo en persona —dijo Antonio.

—Eso os va a costar algunas monedas de oro español —dijo Henry seriamente. Antonio y Cervantes se miraron el uno al otro cariacontecidos.

—¡Es broma! —exclamó Henry riéndose a carcajadas.

—¡¡Brindemos por la paz!! —exclamó Antonio descorchando una botella de vino y sirviéndolo en unas copas.

—¡Brindemos! —respondió Henry. Henry condujo a Miguel de Cervantes y Antonio hacia el aposento de Shakespeare.

—¡Buenas noches, señor Shakespeare! —exclamaron al unísono los dos españoles.

—¡Buenas noches, caballeros! ¿Os puedo ayudar en algo? —preguntó Shakespeare cortésmente.

—Sólo queríamos saludarle y conocerle, mi amigo Miguel de Cervantes también es escritor y dramaturgo como vuestra merced.

—¡Aaahh, estupendo! ¡Es el famoso escritor del Ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha! Yo he leído su obra, ¡me parece magnífica! ¡Encantado de conocerle! —exclamó sorprendido William Shakespeare estrechándole la mano al ilustre español.

—¡Igualmente! —respondió Cervantes.

—¿Qué le ha parecido Otelo? —pregunto William.

—La verdad es que no está nada mal. Aunque no me gustan los turcos para nada —respondió Miguel de Cervantes cerrando el puño con fuerza.

—¿Por qué no? —preguntó extrañado el apuesto William Shakespeare. Mientras tanto, Antonio observaba detenidamente cada movimiento de William, y éste le devolvía, de vez en cuando, una penetrante mirada.

—Yo participé en la famosa Batalla de Lepanto «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros». Allí tuve el honor de perder la movilidad de mi brazo izquierdo a consecuencia de un arcabuzazo. Pero luché con furia y valor por mi patria pudiendo derrotar a los turcos que nos superaban en número, pero no en valor. ¡Estoy muy orgulloso y volvería a luchar con una sola mano! —exclamó enérgicamente Miguel de Cervantes.

—¡Valeroso es vuestra merced! Honorable con la pluma y diestro caballero con la espada —respondió Shakespeare asombrado.

—¡Gracias por vuestras bellas palabras! He oído que vuestra merced maneja tan bien la pluma como el escenario. Y también eres un buen patriota. ¿No es así? —preguntó Cervantes.

—Así es, señor. ¿Por qué no se viene su amigo y vuestra merced de cacería? Conozco de un lugar lleno de ciervos. Allí podremos platicar y disfrutar de la naturaleza —dijo William Shakespeare.

—De acuerdo, señor —respondió Miguel—. Pero le advierto que cazar ciervos es considerado una caza furtiva, a menos que lo realicen personas de la realeza. Y le pueden condenar a vos a muerte.

—¡No se preocupe! Vamos a ir al parque de Sir Thomas Lucy, que conozco desde pequeño, como la palma de mi mano. Y además tengo algunos contactos con la alta alcurnia. Mañana temprano pasaré con mis caballos y algunos vasallos a recogeros a vos y a su apuesto amigo.

—Mañana nos veremos. Ande con Dios —dijo Cervantes.

—Hasta mañana pues, señores. William Shakespeare, Antonio y Miguel de Cervantes se dirigieron al bosque guiado por William y acompañados por sus sabuesos, de raza BassetHound.

Mientras seguían el rastro de un gran ciervo, William preguntó a Antonio: —Antonio, ¿conoces mi obra El mercader de Venecia?”.

—¡No, no tengo el placer de conocerla! ¿Por qué lo pregunta vuestra merced? —preguntó extrañado Antonio.

—Porque uno de los personajes, Antonio, un rico mercader, que apuesta su vida por ayudar a su amigo Basanio, me recuerda a vos —respondió William mirándolo fijamente.

—¡Qué bien, es un honor para mí! La leeré cuando pueda con mucho gusto —respondió Antonio.

—Este paseo me recuerda a las andanzas de mi caballero Don Quijote acompañado de su fiel escudero Sancho Panza. Salvando toda clase de obstáculos y corriendo grandes aventuras en busca de su amada dulcinea del Toboso —dijo Miguel de Cervantes.

—Os voy a hacer una pregunta que me ronda por la cabeza, ¿por qué escribisteis una novela de caballerías en plan humorístico y satírico. ¡Vos os reís de los libros de caballerías y del amor cortés! —exclamó Shakespeare.

—¡No me río! Los tiempos cambian y ha comenzado el principio del fin de las novelas de caballerías. La escritura tiene un principio. Las tendencias: un principio y un fin. Pero la imaginación no tiene fin. ¡Hay que innovar, mi querido Shakespeare! —exclamó Cervantes.

—Estoy de acuerdo con vuestra merced. Además de mi fe católica, coincido en varias reflexiones vuestras. Yo he estudiado latín, además de grandes poetas, escritores y oradores clásicos como, por ejemplo, Ovidio o Demóstenes. Intento dar todo de mí, y que el público se emocione con mis obras. Todo buen escritor como cualquier otro oficio, debe dominarlo con maestría. Y lo más importante de todo, ha de gustarle y amarlo, a pesar de las dificultades que encuentre en su camino. Mi familia ha sido perseguida y castigada por su tendencia religiosa. Y yo he sufrido mucho hasta conseguir asociarme con mi compañía teatral y poder representar con éxito mis propias obras —dijo William.

—Yo también he tenido que dejar la pluma en muchas ocasiones por cuestiones monetarias y trabajar en diferentes oficios. Pero, a pesar de todo, nunca he abandonado mi pasión por la escritura. Espero que algún día sea recordado, no sólo por la Batalla de Lepanto, sino por mis obras —suspiró Cervantes.

—¡Espero ser igualmente recordado! —exclamó Shakespeare. Después de atravesar un sendero sinuoso, Shakespeare volvió a hablar:

—Cervantes, me encanta el personaje de Cardenio vagando, medio loco y desaliñado por los páramos de Sierra Morena, añorando a su amada Luscinda. ¿No os importaría si escribiese una obra teatral sobre este personaje? —preguntó Shakespeare.

—¡Para nada! ¡Así le darás más fama a ese loco! —exclamó riéndose a carcajadas Cervantes. La cacería parecía que llegaba a su fin, los sabuesos empezaron a ladrar con fuerza y consiguieron acorralar a un gran ciervo contra la montaña.

—¡¡Ya lo tenemos a tiro!! — exclamó Antonio emocionado—. ¡Carguemos las armas! Miguel de Cervantes, que llevaba su arcabuz cargado, apuntó directamente hacia la cabeza del ciervo que lo miraba fijamente. Y cuando se disponía a apretar el gatillo escuchó un grito:

—¡¡Para, para…!! ¡No dispares! ¡No lo mates! —clamó William. Antonio y Miguel miraron asustados a William:

—¿Qué es lo que ocurre? —preguntaron a Shakespeare extrañados.

—¡Nos os preocupéis! ¡No pasa nada! Es que lo he pensado mejor, creo que es mejor no matar al ciervo y dejarlo para los pobres campesinos. Como sabéis, de vez en cuando, matan sus hambrunas cazando conejos y algún ciervo que otro, en contadas ocasiones. ¡Disculpadme, por favor! —exclamó William.

—¡No os preocupéis vuestra merced! Es una gran idea. El pueblo pasa hambre, ¡dejemos al menos a los animales para ellos! Me doy cuenta de que también vos sois una gran persona —contestó Cervantes.

—Muchas gracias por vuestras generosas palabras. Antes de que os marchéis sería un honor para mí que almorzarais en mi acogedora casa. Allí conoceréis a mi familia y degustaréis de un buen venado asado, acompañado de un buen vino. ¿Qué os parece? —preguntó William sonriente.

—El honor es nuestro —respondió Cervantes—. Gracias por su hospitalidad. Será un gran placer acompañaros.

Antonio, Miguel de Cervantes y William Shakespeare disfrutaron de una velada inolvidable. Allí apuraron las horas hablando de batallitas y buena literatura… Nunca llegarían a pensar, que siglos más tardes, serían reconocidos como dos de los escritores más grandes de todas las épocas.

En 1995 la UNESCO promulgó a nivel internacional la celebración del Día Internacional del Libro. Y el día elegido fue el 23 de Abril en honor al fallecimiento de estos dos grandes genios de la literatura. Sus sueños se habían cumplido.

Relato escrito por el escritor Marcos Antonio López Zaragoza (el escritor de Benalmádena) para conmemorar el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes.           

 

 

 

                                        

 

 

                                        

 

 

                                                                                              

ANDALUCÍA TE QUIERO

ANDALUCÍA TE QUIERO

 

Andalucía te quiero,

Andalucía te amo,

Andalucía te adoro.

Me vistes nacer,

me vistes crecer,

me vistes reír

y me verás morir.

Hoy es un día muy feliz

porque se conmemora tu

libertad bajo la alegre

mirada de una blanca paloma,

que junto a la fuerza de Hércules

volverán a romper las cadenas de

la opresión y el yugo de la esclavitud

dibujando en el cielo una gran bandera

blanca y verde esperanza con la imagen

de nuestro padre andaluz, Blas Infante,

y bajo la atenta mirada de Cervantes

y los pintores Románticos ,

que tanto amaron esta tierra

y plasmaron sus paisajes en sus obras

de arte para deleite del mundo entero.

Para acabar gritando todos juntos al unísono

a los cuatro vientos en este día tan especial

de fiesta y celebración:

¡¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE!! Y ¡¡VIVAN LOS ANDALUCES!!

TEXTO ESCRITO POR MARCOS ANTONIO LÓPEZ ZARAGOZA (EL ESCRITOR DE BENALMÁDENA) PARA CONMEMORAR EL DÍA DE ANDALUCÍA 28 FEBRERO 2016.Dia-andalucia-bandera-Blas-Infante_zps6582caa2