LOS ANIMALES Y LOS NIÑOS

LOS ANIMALES Y LOS NIÑOS

En este libro tu hijo podrá disfrutar de seis maravillosos cuentos, pero también aprenderá a respetar a los animales y a las personas. Si todos ponemos nuestro granito de arena construiremos un mundo mejor. En el primer relato, Ojos Verdes, Laura tiene el placer de conocer al famoso gato.
Laura y Ojos Verdes se hacen muy buenos amigos.
Hay una crítica a parte de la sociedad porque a veces los animales son mejores que algunas personas. Los animales son nobles y agradecidos como por ejemplo el Perro Chorizero que cuida de
su “padre” enfermo y roba comida en las carnicerias.
En todo los relatos los protagonistas también son
los animales que están personificados. Y los niños
los tratan con respeto…
Os recomiendo este cuento y su reflexión porque
está lleno de muchas cuestiones de la sociedad actual.

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Ojos Verdes

Buenas noches Marcos Antonio regala a sus seguidores el relato primero de la saga

Aventuras en Cieloazul y Citymar.

Espero que os guste.

MARCOS ANTONIO LÓPEZ ZARAGOZA

 

 

 

 

 

 

 

AVENTURAS EN

CIELOAZUL  Y CITYMAR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Círculo rojo – Novela www.editorialcirculorojo.com

 

 

 

 

 

 

 

 

Primera edición: agosto 2012

 

© Derechos de edición reservados. Editorial Círculo Rojo. www.editorialcirculorojo.cominfo@editorialcirculorojo.com Colección Novela

 

© Marcos Antonio López Zaragoza

 

Edición: Editorial Círculo Rojo. Maquetación: Juan Muñoz Céspedes Fotografía de cubierta: © Fotolia.es

Cubiertas y diseño de portada: © Luis Muñoz García. Impresión: PUBLIDISA.

ISBN: 978-84-9030-146-3

 

DEPÓSITO LEGAL: AL 541-2012

 

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna y por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor. Todos los derechos reservados. Editorial Círculo Rojo no tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones del autor o con el texto de la publicación, recordando siempre que la obra que tiene en sus manos puede ser una novela de ficción o un ensayo en el que el autor haga valoraciones personales y subjetivas.

 

IMPRESO EN ESPAÑA – UNIÓN EUROPEA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

O J O S    V E R D E S

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En un pueblecito alejado de la gran ciudad y rodeado de altas montañas y grandes árboles, vivía un gatito al que le llamaban

Ojos Verdes.

El pueblo se llamaba Cieloazul. Allí vivía Laura, una niña de siete años, muy tímida, morena, de cabello largo y dulce mirada.

 Un día Margarita, su madre, le dijo:

 “Laurita, cariño mío, toma este dinero y compra el pan. No te entretengas mucho”.

 — ¡Sí mamá!, no te preocupes.

 Caminando cuesta bajo se encontró, para su sorpresa, con el famoso Ojos Verdes.

 — ¡Hola Ojos Verdes! ¿Qué haces por aquí?, ¿me acompañas a comprar el pan?

Para su asombro, el gatito empezó a seguirla como si la hubiera entendido.

 Llegó a la tienda de María, para comprar su pan como todos los días.

 —María ponme dos barras de pan y dos bollitos pequeños, por favor.

 — Sí cariño.

 — ¡Qué gatito más bonito tienes!

 — ¡Sí, es mi mascota, se llama Ojos Verdes!

 De regreso a casa, Laura oyó una voz ronca, que la dejó helada.

 — ¡Oye niña dame un poco de pan! Miró a su alrededor y no vio nada.

—    ¡No me ves! , mira hacia abajo niña.

 Laura se llevó un gran susto, no pensaba que los gatos pudiesen hablar.

 —    ¡Puedes hablar!

 —    ¡Pues sí, sé hablar! o ¿tú no conoces , por ejemplo ,el famoso Gato con botas?

 — Sí, claro.

— Pues yo también hablo.

 — ¿Por qué te llamas Ojos Verdes?

 — Si me das un trozo de pan te lo cuento.

 — De acuerdo, ¡toma!

 — La gente del pueblo me llama Ojos Verdes por mis ojos, pero no son de nacimiento, ya que nací con los ojos negros, te explico.

 Hace unos años, cuando yo era muy pequeñito, era muy juguetón y perseguía toda clase de bichos y cosas que se movían a mi alrededor. Un día estaba observando una mosca e intentaba cogerla sin resultado, así que me subí a una parra que estaba pegada a la pared del patio de mi casa. Era de noche y había luna llena. De repente, una salamanquesa se comió la mosca que yo perseguía, me enfadé mucho y al querer darle un zarpazo, en ese mismo instante me escupió un líquido, que me salpicó en los ojos. No podía ver nada, me picaba mucho. El dolor hizo que perdiera el equilibrio y me cayera de la parra.

 Me fui corriendo a cuatro patas y metí la cabeza en una charca que había por allí cerca, quedándome dormido hasta el amanecer.

 Cuando desperté tenía hambre y me fui a buscar comida a la plaza, donde las abuelitas solían dejarme, casi siempre, algo para comer.

 Una de ellas se acercó a mí y me dijo:

 “Oye gatito, ¡qué ojos verdes tan bonitos tienes!”.

 Yo pensé: “Esta abuela está ciega, yo tengo los ojos negro”.

 Me quedé con la duda y para quitármela me subí al asiento de la moto del chatarrero y me miré en el espejo retrovisor. Para mi sor- presa comprobé que mis ojos eran tan verdes como los de una manzana. En ese instante recordé que fue por culpa de la salamanquesa. También a partir de ahí tengo la habilidad de comprender el habla de los humanos y poder comunicarme, si lo deseo.

 

 

Tú eres la primera persona con la que hablo, no se lo cuentes a nadie por favor.

 Por cierto, ¿cuál era tu nombre?

 — Me llamo Laura.

 — Encantado de conocerte Laura, ya nos veremos, ¡hasta luego!

 — Muchas gracias por contarme tu maravillosa historia Ojos

Verdes, ¡hasta luego!

 Media hora después de salir a comprar el pan, Laura llegó a su casa.

 — ¿Laura, hija mía, por qué has tardado tanto en ir a comprar?

 — Nada mamá, porque he estado jugando con un lindo gatito que me encontré de regreso

 a casa.

 A la mañana siguiente Laura pensó si toda esa historia de la salamanquesa era verdad o no.

 El patio de su casa tenía muchas plantas y flores: margaritas amapolas, helechos, una palmera, geranios, etc.

Un atardecer se quedó mirando fijamente la pared de su terraza, para ver si veía una salamanquesa.

 El tiempo pasaba y sólo se veían hormigas en hilera subiéndose por las ramas de los árboles y llevándose comida en sus poderosas bocas.

 También, se oía: la música de los pájaros que se recogían a la puesta de sol, la brisa del viento y el revolotear de unos murciélagos cazando insectos. Sin embargo, nada de salamanquesas, pero justo cuando se iba a ir muy triste a la cama, de repente vio una gran salamanquesa.

 — ¡Por fin he visto una!

 Estaba muy asustada, pero las ganas de comprobar si era de ver- dad la historia de Ojos Verdes podían más que su miedo.

 Se acercó hacia la salamanquesa y la miró fijamente, no ocurría nada, Laura impaciente levantó su mano. La salamanquesa cuando la vio levantar la mano, abrió la boca. La niña quiso tocarla para ver si le escupía, sin embargo se llevó un mordisco de la salamanquesa.

 — ¡Uuuuhhh, aaahhhh!

 — Cariño, ¿qué te pasa?

 — ¡Me ha mordido una salamanquesa en el dedo!

 —Déjame ver, ¡no hay nada! , sólo tienes el dedo un poco rojo. Yo te lo voy a curar y le pondré una tirita, no te preocupes.

— ¡Uuuaaaahhh, uuuuaaaahhh!

 — ¿Por qué sigues llorando, hija?

 — Porque la salamanquesa no me ha escupido.

 — Pero, hija mía, eso son leyendas populares, las salamanquesas no suelen escupir, ni dejan calvo a nadie.

 —Yo pensaba que podía cambiarme el color de mis ojos.

 — Hija mía, tú tienes unos ojos verdes muy bonitos, no te hace falta cambiarlos para nada.

 Laura se fue a la cama muy apenada, pensando por qué Ojos

Verdes le había mentido y no funcionaba con ella.

 Un día, paseando por el pueblo, Laura vio Ojos Verdes y le explicó lo que le había ocurrido.

 El gatito le respondió que al tener los ojos verdes, la magia no había surtido efecto sobre ella. Por ese motivo la salamanquesa en vez de escupirle le dio un pequeño mordisco.

 Laura quedó profundamente agradecida y muy contenta.

 Ojos Verdes  y Laura se hicieron muy buenos amigos y disfrutaron de muchas aventuras en el maravilloso paisaje de Cieloazul.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OBRA TEATRAL BENÉFICA

Hola amigos, mi hija Henar, de 10 años, está realizando una obra teatral junto con sus compañeros de clase. Para ayudar a Sabrin, una niña de benalmádena a la que le dan unos meses de vida. La hermana de Sabrin, amiguita de mi hija también participa en la obra teatral.

Esta se realizará en marzo de este año. Todo lo que se recaude será para ayudar a Sabrin. Ya informaremos de la fecha, lugar y día.

Un saludo a todos.

A mis tres amores

Quiero felicitar a mi mujer, Mónica, por su esfuerzo y dedicación plenamente con mis hijas.

Henar tiene pinta de coger la carrera de Traducción e Interpretación, ya que es excelente en los idiomas y le gusta mucho, además tiene un pico de oro. Patricia, la más chica es algo más tímida, pero muy inteligente. Su pasión es la pintura, y la verdad es que lo hace

bastante bien. Este Post es dedicado a mis tres rosas. Ánimo y que sigan así.