UN MINUTO

UN MINUTO

El mundo está loco, mientras observo en un día casi bucólico el cantar de un bonito jilguero y el revolotear de varios preciosos verdones y un chamarín junto a unos intrépidos gorriones que intentan aferrarse de un mendrugo de pan, en otros lugares del planeta la gente se muere de hambre cada minuto o se matan a seres inocentes sin razón alguna. ¿Esto es lo que predica la religión? ¿Ésta es la viña del Señor? La respuesta obviamente es NO, pero por desgracia esto es la realidad que nos circunda, lo que ocurre cada día. Realidad que no es nueva y que nos recuerda nuestro sangrante pasado, para avergonzarnos aún más de nuestro futuro. Un futuro lleno de recursos tecnológicos que en la mayoría de los casos sólo sirven para inmortalizar nuestros defectos y nuestras vergüenzas, porque en su totalidad no hemos avanzado ni un ápice en solucionar nuestro mundo, tan sólo en crear nuevas armas de destrucción masiva y en fomentar el odio. La solución para este conflicto o problema no es “matar a cada perro rabioso que aparezca en nuestro camino”. La solución está en buscar su cura, su antídoto. El fin no es arrancar el árbol de su raíz o arrasar el campo ya cultivado, sino en sembrarlo con semillas nuevas que hagan de este mundo un paraíso que efímeramente ya lo fue o sino, al menos, creemos un mundo en la que la palabra “sangre” sólo se recuerde en los diccionarios o en los libros y no la recordemos como el terror que tiñó de muerte nuestro planeta. Mientras tanto soñaré con la esperanza de un mundo mejor en el que algún día, quizás, puedan vivir felices nuestros hijos al son de la palabra AMOR.

Texto escrito por Marcos Antonio López Zaragoza (el escritor de Benalmádena)

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