NOVEDAD: PASIÓN EN BENALMÁDENA

Buenas amigos quiero presentaros mi nueva novela que saldrá en unas semanas a la venta. PASIÓN EN BENALMÁDENA. EL ORIGEN DE UNA GRAN LEYENDA. Una novela trepidante de amor e histórica que te encandilará. Cercana a las setecientas páginas, llena de acción, romance, idilios, aventuras, viajes, peleas, misterio, suspense, erotismo… Una novela que hará un paseo por Benalmádena desde que se creó el mundo y donde revivirás especialmente la década de los años 80, 90 hasta llegar a la actualidad. Si te gustan las novelas de amor  e históricas y quieres conocer un poco más de esta bella ciudad de ensueño “Benalmádena”, cuna de famosos como Isco y Pablo Alborán entre otros. Lee: PASIÓN EN BENALMÁDENA. EL ORIGEN DE UNA GRAN LEYENDA.

Marcos Antonio López Zaragoza (el escritor de Benalmádena)

Quien desee comprar el libro de momento pueden pedirlo al email hepamo@telefonica.net o a través del facebook Marcos antonio López Zaragoza

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Miguel de Cervantes de cacería con William Shakespeare

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Miguel de Cervantes de cacería con William Shakespeare

En un pueblecito llamado Straford-upon-Avon, perteneciente al condado de Warwickshire, nació nuestro amigo William Shakespeare un veintiséis de abril de mil quinientos sesenta y cuatro. Allí estudió en la Grammar School, el idioma culto de la época: el latín y los escritores clásicos como Esopo, Ovidio y Virgilio… Con el tiempo William se hizo un gran dramaturgo y actor de sus propias obras.                 Ya con veintiocho años Shakespeare se fue a Londres a trabajar en el teatro y la fama no tardó mucho en llegarle. Lo envidiaban hasta personajes célebres de la época como Robert Greene. Un día de verano, en la que representaba su recién estrenada obra Otelo, en su compañía teatral Lord Chamberlain’s Men, conoció a Miguel de Cervantes:

—¡Bravo, bravo…! —exclamó aplaudiendo fuertemente Antonio, un amigo de Cervantes. Shakespeare, que hacía del moro Otelo, desesperado, se daba muerte a sí mismo al término del quinto acto poniendo fin a la tragedia. “¿Quién será ese apuesto galán que aplaude enloquecidamente?” —se preguntó Shakespeare mientras simulaba yacer muerto.

—¿No conoces al famoso William Shakespeare? —preguntó Antonio a Cervantes.

—La verdad es que no tengo ni idea —respondió Cervantes. Antonio, que era uno de los acompañantes de Juan de Tassis y Acuña que participaban  en la negociación de paz, que se estaba celebrando ese año de mil seiscientos cuatro, en Sommerset House entre España  e Inglaterra, conocía a uno de los dueños del Lord Chamberlain’s y le preguntó por Shakespeare:

—¡Hola Henry! —exclamó Antonio.

—¡Qué tal Antonio, me alegro de verle! —exclamó Henry.

—¿Me presentas a William? Mi amigo Cervantes, que ha escrito la famosa novela El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha, y el aquí presente, nos gustaría conocerlo en persona —dijo Antonio.

—Eso os va a costar algunas monedas de oro español —dijo Henry seriamente. Antonio y Cervantes se miraron el uno al otro cariacontecidos.

—¡Es broma! —exclamó Henry riéndose a carcajadas.

—¡¡Brindemos por la paz!! —exclamó Antonio descorchando una botella de vino y sirviéndolo en unas copas.

—¡Brindemos! —respondió Henry. Henry condujo a Miguel de Cervantes y Antonio hacia el aposento de Shakespeare.

—¡Buenas noches, señor Shakespeare! —exclamaron al unísono los dos españoles.

—¡Buenas noches, caballeros! ¿Os puedo ayudar en algo? —preguntó Shakespeare cortésmente.

—Sólo queríamos saludarle y conocerle, mi amigo Miguel de Cervantes también es escritor y dramaturgo como vuestra merced.

—¡Aaahh, estupendo! ¡Es el famoso escritor del Ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha! Yo he leído su obra, ¡me parece magnífica! ¡Encantado de conocerle! —exclamó sorprendido William Shakespeare estrechándole la mano al ilustre español.

—¡Igualmente! —respondió Cervantes.

—¿Qué le ha parecido Otelo? —pregunto William.

—La verdad es que no está nada mal. Aunque no me gustan los turcos para nada —respondió Miguel de Cervantes cerrando el puño con fuerza.

—¿Por qué no? —preguntó extrañado el apuesto William Shakespeare. Mientras tanto, Antonio observaba detenidamente cada movimiento de William, y éste le devolvía, de vez en cuando, una penetrante mirada.

—Yo participé en la famosa Batalla de Lepanto «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros». Allí tuve el honor de perder la movilidad de mi brazo izquierdo a consecuencia de un arcabuzazo. Pero luché con furia y valor por mi patria pudiendo derrotar a los turcos que nos superaban en número, pero no en valor. ¡Estoy muy orgulloso y volvería a luchar con una sola mano! —exclamó enérgicamente Miguel de Cervantes.

—¡Valeroso es vuestra merced! Honorable con la pluma y diestro caballero con la espada —respondió Shakespeare asombrado.

—¡Gracias por vuestras bellas palabras! He oído que vuestra merced maneja tan bien la pluma como el escenario. Y también eres un buen patriota. ¿No es así? —preguntó Cervantes.

—Así es, señor. ¿Por qué no se viene su amigo y vuestra merced de cacería? Conozco de un lugar lleno de ciervos. Allí podremos platicar y disfrutar de la naturaleza —dijo William Shakespeare.

—De acuerdo, señor —respondió Miguel—. Pero le advierto que cazar ciervos es considerado una caza furtiva, a menos que lo realicen personas de la realeza. Y le pueden condenar a vos a muerte.

—¡No se preocupe! Vamos a ir al parque de Sir Thomas Lucy, que conozco desde pequeño, como la palma de mi mano. Y además tengo algunos contactos con la alta alcurnia. Mañana temprano pasaré con mis caballos y algunos vasallos a recogeros a vos y a su apuesto amigo.

—Mañana nos veremos. Ande con Dios —dijo Cervantes.

—Hasta mañana pues, señores. William Shakespeare, Antonio y Miguel de Cervantes se dirigieron al bosque guiado por William y acompañados por sus sabuesos, de raza BassetHound.

Mientras seguían el rastro de un gran ciervo, William preguntó a Antonio: —Antonio, ¿conoces mi obra El mercader de Venecia?”.

—¡No, no tengo el placer de conocerla! ¿Por qué lo pregunta vuestra merced? —preguntó extrañado Antonio.

—Porque uno de los personajes, Antonio, un rico mercader, que apuesta su vida por ayudar a su amigo Basanio, me recuerda a vos —respondió William mirándolo fijamente.

—¡Qué bien, es un honor para mí! La leeré cuando pueda con mucho gusto —respondió Antonio.

—Este paseo me recuerda a las andanzas de mi caballero Don Quijote acompañado de su fiel escudero Sancho Panza. Salvando toda clase de obstáculos y corriendo grandes aventuras en busca de su amada dulcinea del Toboso —dijo Miguel de Cervantes.

—Os voy a hacer una pregunta que me ronda por la cabeza, ¿por qué escribisteis una novela de caballerías en plan humorístico y satírico. ¡Vos os reís de los libros de caballerías y del amor cortés! —exclamó Shakespeare.

—¡No me río! Los tiempos cambian y ha comenzado el principio del fin de las novelas de caballerías. La escritura tiene un principio. Las tendencias: un principio y un fin. Pero la imaginación no tiene fin. ¡Hay que innovar, mi querido Shakespeare! —exclamó Cervantes.

—Estoy de acuerdo con vuestra merced. Además de mi fe católica, coincido en varias reflexiones vuestras. Yo he estudiado latín, además de grandes poetas, escritores y oradores clásicos como, por ejemplo, Ovidio o Demóstenes. Intento dar todo de mí, y que el público se emocione con mis obras. Todo buen escritor como cualquier otro oficio, debe dominarlo con maestría. Y lo más importante de todo, ha de gustarle y amarlo, a pesar de las dificultades que encuentre en su camino. Mi familia ha sido perseguida y castigada por su tendencia religiosa. Y yo he sufrido mucho hasta conseguir asociarme con mi compañía teatral y poder representar con éxito mis propias obras —dijo William.

—Yo también he tenido que dejar la pluma en muchas ocasiones por cuestiones monetarias y trabajar en diferentes oficios. Pero, a pesar de todo, nunca he abandonado mi pasión por la escritura. Espero que algún día sea recordado, no sólo por la Batalla de Lepanto, sino por mis obras —suspiró Cervantes.

—¡Espero ser igualmente recordado! —exclamó Shakespeare. Después de atravesar un sendero sinuoso, Shakespeare volvió a hablar:

—Cervantes, me encanta el personaje de Cardenio vagando, medio loco y desaliñado por los páramos de Sierra Morena, añorando a su amada Luscinda. ¿No os importaría si escribiese una obra teatral sobre este personaje? —preguntó Shakespeare.

—¡Para nada! ¡Así le darás más fama a ese loco! —exclamó riéndose a carcajadas Cervantes. La cacería parecía que llegaba a su fin, los sabuesos empezaron a ladrar con fuerza y consiguieron acorralar a un gran ciervo contra la montaña.

—¡¡Ya lo tenemos a tiro!! — exclamó Antonio emocionado—. ¡Carguemos las armas! Miguel de Cervantes, que llevaba su arcabuz cargado, apuntó directamente hacia la cabeza del ciervo que lo miraba fijamente. Y cuando se disponía a apretar el gatillo escuchó un grito:

—¡¡Para, para…!! ¡No dispares! ¡No lo mates! —clamó William. Antonio y Miguel miraron asustados a William:

—¿Qué es lo que ocurre? —preguntaron a Shakespeare extrañados.

—¡Nos os preocupéis! ¡No pasa nada! Es que lo he pensado mejor, creo que es mejor no matar al ciervo y dejarlo para los pobres campesinos. Como sabéis, de vez en cuando, matan sus hambrunas cazando conejos y algún ciervo que otro, en contadas ocasiones. ¡Disculpadme, por favor! —exclamó William.

—¡No os preocupéis vuestra merced! Es una gran idea. El pueblo pasa hambre, ¡dejemos al menos a los animales para ellos! Me doy cuenta de que también vos sois una gran persona —contestó Cervantes.

—Muchas gracias por vuestras generosas palabras. Antes de que os marchéis sería un honor para mí que almorzarais en mi acogedora casa. Allí conoceréis a mi familia y degustaréis de un buen venado asado, acompañado de un buen vino. ¿Qué os parece? —preguntó William sonriente.

—El honor es nuestro —respondió Cervantes—. Gracias por su hospitalidad. Será un gran placer acompañaros.

Antonio, Miguel de Cervantes y William Shakespeare disfrutaron de una velada inolvidable. Allí apuraron las horas hablando de batallitas y buena literatura… Nunca llegarían a pensar, que siglos más tardes, serían reconocidos como dos de los escritores más grandes de todas las épocas.

En 1995 la UNESCO promulgó a nivel internacional la celebración del Día Internacional del Libro. Y el día elegido fue el 23 de Abril en honor al fallecimiento de estos dos grandes genios de la literatura. Sus sueños se habían cumplido.

Relato escrito por el escritor Marcos Antonio López Zaragoza (el escritor de Benalmádena) para conmemorar el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes.           

 

 

 

                                        

 

 

                                        

 

 

                                                                                              

ANDALUCÍA TE QUIERO

ANDALUCÍA TE QUIERO

 

Andalucía te quiero,

Andalucía te amo,

Andalucía te adoro.

Me vistes nacer,

me vistes crecer,

me vistes reír

y me verás morir.

Hoy es un día muy feliz

porque se conmemora tu

libertad bajo la alegre

mirada de una blanca paloma,

que junto a la fuerza de Hércules

volverán a romper las cadenas de

la opresión y el yugo de la esclavitud

dibujando en el cielo una gran bandera

blanca y verde esperanza con la imagen

de nuestro padre andaluz, Blas Infante,

y bajo la atenta mirada de Cervantes

y los pintores Románticos ,

que tanto amaron esta tierra

y plasmaron sus paisajes en sus obras

de arte para deleite del mundo entero.

Para acabar gritando todos juntos al unísono

a los cuatro vientos en este día tan especial

de fiesta y celebración:

¡¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE!! Y ¡¡VIVAN LOS ANDALUCES!!

TEXTO ESCRITO POR MARCOS ANTONIO LÓPEZ ZARAGOZA (EL ESCRITOR DE BENALMÁDENA) PARA CONMEMORAR EL DÍA DE ANDALUCÍA 28 FEBRERO 2016.Dia-andalucia-bandera-Blas-Infante_zps6582caa2

MATERIA PRIMA

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Hoy aprovechando mis días de vacaciones de Semana Blanca he acompañado a mi mujer a ir de compras al famoso supermercado Mercadona a donde mi mujer suele ir de vez en cuando a comprar. Por motivos laborales no suelo ir mucho de compra y no sé muy bien elegir tan bien los productos que ella suele comprar. Por suerte ella me acompañó a ir de compras o mejor dicho la acompañé yo. El lugar estaba repleto de personas incluso extranjeros que van buscando productos baratos. Me sorprendió el pescadero que gritaba como si estuviera en el mercadillo de Arroyo de la Miel: “¡¡Pescao fresco a 1 euro, a 1 euro!! ¡¡Que se me acaba!! Me extrañó mucho el ruido que formaba y eso que me encontraba en la otra punta del establecimiento. Quizás sería para que los abuelitos, que están los pobres sordos, escucharan que hay pescado fresco a 1 euro o la señora que tiene mil cosas en la cabeza se percatara de la oferta del pescado. Fuera lo que fuere me resultó medieval y fuera de lugar ¿Qué pasaría si el pescadero estuviera ronco? Tras aquella anécdota me encontré a varios vecinos y conocidos. Uno de ellos miraba y requetemiraba la etiqueta del producto. Yo me preguntaba: “¿Qué cojones estaría mirando esta mujer?” .Personalmente, quizás por mi dejadez e ingenuidad, no suelo mirar los productos que compro o al menos no los examino tanto. Mientras continuaba la compra, como buen escritor, me fijaba en los rostros y tipos de personas que frecuentaban el supermercado: pintores, algún que otro trajeado, la rusa que va de rica, el vecino de abajo… Todo iba bien y mi mujer y yo nos dirigíamos finalmente a la caja… pero antes de enfilar la fila me acordé de comprar unos higos, que tanto me gustan y tan buenos son para el cerebro. Como decía Platón: “era la comida de los Dioses”. Sin preguntarle a mi mujer eché un par de bolsas en el carrito. Y me llevé una sorpresa: —¡Esos no los compré! ¡Ponlos en su sitio! —exclamó mi mujer. Me quedé anonado y le pregunté amablemente el por qué.—Cariño, esos higos no son de España. Son de Turquía —repuso ella. Ante mi perplejidad le respondí: —¿Es que en Andalucía no hay higueras? ¿No hay higos y brevas o es que somos tontos? Y mi mujer respondió irónicamente: —Higos, sí hay, y por cierto muchos. Cariacontecido, dejé las dos bolsas de higos y me dirigí a los frutos secos cogiendo dos sendas bolsas de cacahuetes sin mediar palabra. Felizmente miré a mi mujer y le dije: —Cariño, al menos he comprado dos paquetes de cacahuetes que tanto me gustan y son ricos en fósforo y encima son de España.Mi mujer me miraba de soslayo y sacudía la cabeza: ¡¡Deja inmediatamente eso!! —gritó malhumorada. —¡¡Qué coño pasa ahora!! —grité enfurecido—. No me vas a dejar comer lo que me gusta. Ella sin ambages me quitó el paquete y le dio la vuelta a éste: —¡¡Mira, lo ves!! ¡¡Lee!! ¿Qué pone? —inquirió enérgicamente. —Dice envasado en Valencia —respondí sin mucha convicción esperándome otra sorpresa. —¡Exacto! ¡Envasado! ¡¡Lee las letras pequeñas de abajo!! ¿Qué dice? —País de origen ¡¡¡CHINA!! ¡Malditos sean! ¡¡Es que no hay cacahuetes en España! —Sí, cariño y las pipas de girasol, la miel, los espárragos y miles de productos proceden de allí…  —Y eso que tengo buena vista. La persona que no vea muy bien no sabrá lo que compra. —Así es cariño. Esto es uno de tantos motivos del paro que hay en Andalucía. —La verdad es que sí. No tengo nada en contra de este supermercado y la verdad me parece muy bueno, además de dar muchos puestos de trabajo. ¡Pero cojones! ¡Comprad productos andaluces! Entre todos tenemos que exigir productos andaluces, que son muchos más buenos y saludables y la diferencia en precio no es tanta.  Tras la compra me marché a casa con cara de tonto. Y aprendí la lección. Espero que no te ocurra lo mismo. Consuma productos andaluces y ¡VIVA ANDALUCÍA!

Marcos Antonio López Zaragoza (el escritor de Benalmádena)

UN MINUTO

UN MINUTO

El mundo está loco, mientras observo en un día casi bucólico el cantar de un bonito jilguero y el revolotear de varios preciosos verdones y un chamarín junto a unos intrépidos gorriones que intentan aferrarse de un mendrugo de pan, en otros lugares del planeta la gente se muere de hambre cada minuto o se matan a seres inocentes sin razón alguna. ¿Esto es lo que predica la religión? ¿Ésta es la viña del Señor? La respuesta obviamente es NO, pero por desgracia esto es la realidad que nos circunda, lo que ocurre cada día. Realidad que no es nueva y que nos recuerda nuestro sangrante pasado, para avergonzarnos aún más de nuestro futuro. Un futuro lleno de recursos tecnológicos que en la mayoría de los casos sólo sirven para inmortalizar nuestros defectos y nuestras vergüenzas, porque en su totalidad no hemos avanzado ni un ápice en solucionar nuestro mundo, tan sólo en crear nuevas armas de destrucción masiva y en fomentar el odio. La solución para este conflicto o problema no es “matar a cada perro rabioso que aparezca en nuestro camino”. La solución está en buscar su cura, su antídoto. El fin no es arrancar el árbol de su raíz o arrasar el campo ya cultivado, sino en sembrarlo con semillas nuevas que hagan de este mundo un paraíso que efímeramente ya lo fue o sino, al menos, creemos un mundo en la que la palabra “sangre” sólo se recuerde en los diccionarios o en los libros y no la recordemos como el terror que tiñó de muerte nuestro planeta. Mientras tanto soñaré con la esperanza de un mundo mejor en el que algún día, quizás, puedan vivir felices nuestros hijos al son de la palabra AMOR.

Texto escrito por Marcos Antonio López Zaragoza (el escritor de Benalmádena)

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Reseña poética de “Aventuras en el mar de mis sueños” por el catedrático emérito José Javier Rodríguez Alcaide

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UN CUARTETO DE CUENTOS DE MARCOS ANTONIO

Los cuentos de Marcos Antonio López Zaragoza

son rondas de olas,de luz y de aire,

nostalgias de adolescencia,páginas de equilibrio

para los sueños

de niño.

Sus personajes son ángeles en vuelo permanente,

vigías del azul de Benalmádena,

estrellas que tiemblan para las miradas

de  niño.

Van y vienen alegrías y suspiros

para que duerma

el niño.

No palpitan en los cuentos palomas de lejanas tristezas

sino caracolas de nácar en el azul suntuoso

del  pueblo donde vive el autor

niño.

Llega en el cuento aire lejano,

húmedo viento de verano

en tanto el abuelo cuenta cuentos

al niño.

Son estos cuentos relente de estrellas

que no amedrentan al sueño

del niño.

José Javier Rodríguez Alcaide

Córdoba ,día de san Rafael,patrón de la ciudad

24 de octubre de 2015