UN EMPRESARIO TORREMOLINENSE EJEMPLAR

UN EMPRESARIO TORREMOLINENSE EJEMPLAR

Hoy sábado he pasado un día disfrutando con mi familia y he acompañado a mi hija a comprar un par de zapatos para el Instituto que le hacían falta. Concretamente me he ido de compras por la calle San Miguel. La verdad sea dicha no me gusta ir mucho, como dicen los guiris de shopping,  pero he realizado un esfuerzo y la he acompañado. Después de recorrer más de una decenas de tiendas no he podido, a mi pesar y desesperación, encontrarlos. Lo que sí me ha llamado la atención es que todos los zapatos que le gustaban estaban hechos en China o como intentan camuflar, no sé si por vergüenza o por técnica de marketing, con las siglas P.R.C. (República Popular de China) o C.E (China Export) y no Comunidad Europea que también se escribe de igual manera. Ya no saben cómo colárnosla casi por la fuerza.  La cuestión era que su calzado, concretamente del número treinta y nueve no le quedaba bien, ya sea porque la puntera era como de plástico y le hacía daño las uñas,  no le estaban cómodos o eran con mucha más holgura de lo debido y se le salían. También me llamó mucho la atención que los zapatos que vimos apenas alcanzaban los quince euros y el que más veintinueve euros. Desesperado me fui y le dije a mi mujer, que se encontraba ausente, que los buscara donde quisiera ella, porque yo me rendía. Me reprendió  con voz soez: “¡Tú no sabes!” y se dirigió a una zapatería ubicada en la popular Plaza Costa del Sol nº10, concretamente fue a la legendaria zapatería Dama.                                                                                                                                                    Una vez llegamos allí me llamó mucho la atención que en su escaparate había colgado un letrero que decía: “Todos los zapatos son de fabricación española”. Mi mujer, ante mi cara de tonto, escogió casi al azar dos zapatos y uno de ellos le quedó de la primera vez como anillo al dedo. El hombre nos regaló un calzador y nos hizo un buen descuento. Los zapatos me costaron cerca de cincuenta euros los cuales pagué con mucho gusto porque estaban hechos en España y seguro que me durarían más que los de China.  El dependiente, que creo que era  el dueño, llevaba cerca de cuarenta años vendiendo productos españoles y mostraba mucha profesionalidad y amabilidad. Un par de señoras mayores que nos estaban escuchando me dijeron que ellas también preferían zapatos y productos españoles porque eran muchos más cómodos para sus dolidos pies. A este hombre le pregunté si hacía publicidad en el Facebook o alguna otra Red Social, lo cual me respondió que “no”. Creo que a este vecino de Torremolinos le deberían dar una medalla y que fuera un ejemplo para todos. Si todos compráramos productos andaluces o españoles no habría paro en Andalucía. Este breve y sincero texto se la dedico a este empresario. Espero que el gobierno que salga ganador mañana, apueste por los productos andaluces. Muchas gracias a todos.

Texto escrito por Marcos Antonio López Zaragoza (el escritor de Benalmádena), para el Liceo Blas Infante de Torremolinos y la asociación ¿Yo? ¡Producto andaluz!

Sábado 21 marzo 2015, Benalmádena.

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