RESEÑA DE LA NOVELA “MAQUERONTE” POR EL CATEDRÁTICO JOSÉ JAVIER RODRÍGUEZ ALCAIDE

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MAQUERONTE

 

“¿Cómo te llamas, pequeña? Me llamo Esperanza”

Así termina Maqueronte, una breve novela profética, llena de fe, religiosidad y esperanza.

El autor, Marcos Antonio López Zaragoza, ha escrito una narración, fácil de llevar al cine de animación, cuyo lector puede ser un joven, que curse los años finales de la Educación Secundaria, o un viejo, como yo, que tiene alma de niño imaginativo y amante de aventuras.

Narración imaginaria, que sitúa la acción dentro de 30 años, en Maqueronte y que quiere ser el “principio de la luz y el fin de las tinieblas”.

Ciudad ideal de Platón; perfecta, de Tomas Moro, la vida en ella está descrita inmersa en la fenomenología de las nuevas tecnologías del siglo XXI enraizando con aquella ciudad que regentó hace veinte siglos un rey, de nombre Herodes. Es la esperanza de una buenaventuranza, traída a Maqueronte por un ser protector, de nombre Juan. Yo, que vivo en Córdoba, ciudad que tiene como Angel Custodio al Arcángel Rafael, comprendo la visión de ese mundo futuro deseado para una ciudad. Rafael, custodia viajeros, ha defendido a mi ciudad en épocas de crisis desde la visión del padre Roelas. En Maqueronte ese custodio-protector es Juan con poderes de un Ser Superior que lo envía para acabar con la corrupción, la opresión, la codicia. Toma la figura de un joven de catorce años en quien se encarna la bondad y la pureza de corazón.

El autor tiene gran imaginación y un buen dominio de la narración a pesar de su juventud. La obra, a veces, parece un cuento ingenuo, a veces un relato ético, repleto de fe, esperanza y caridad. La obra se lee rápidamente, tiene ritmo y ruptura temática para mantener la atención del lector. Es sencilla y lineal, apropiada para jóvenes lectores de doce a diez y seis años, y para políticos municipales, capaces de ver en esta narración al pueblo del que son ediles.

Por su profundo sentido religioso, por sus referencias al nuevo y viejo Testamento y por su ecumenismo y defensa de la convivencia de las religiones del libro, debería ser lectura en los centros educativos que están bajo la férula de las Fundaciones episcopales educativas que existen en España, como, por ejemplo, los de Córdoba y Málaga.

La narración se mueve entre el Ángel del Bien y el Ángel del Mal, de modo sencillo y asequible a cualquier lector. El Espíritu iluminador del Bien vuela en todas sus páginas y es emblema de cada pie de página del libro. La edición, a cargo, de Editorial Universo está muy bien cuidada y anuncia en el relámpago, que atraviesa el cielo atormentado, que la vida renacerá de las aguas que rodean a Maqueronte. Es un libro, escrito por un joven escritor, cuyo espíritu es no sólo imaginación, sino solidaridad y amor al prójimo, esperanza en forma de palomas que ascienden al cielo y rayos laser que lo iluminan de fe y esperanza. Rezuma sencillez y santidad, amor a la vida y a la libertad, cada capítulo de Maqueronte.

 

José Javier Rodríguez Alcaide

Catedrático Emérito

Universidad de Córdoba

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